Alergias en primavera

Alergias en primavera

 Cuando llega la primavera, una de las palabras más pronunciadas y temidas es… ¡¡¡¡ALERGIA!!!! Pero, ¿qué es la alergia?

La alergia es una reacción específica y excesiva de nuestro sistema inmune hacia una sustancia normalmente inofensiva (polen, esporas, látex, ácaros, pelo de animales, alimentos, humedad…) y que produce unos síntomas característicos como congestión y goteo nasal, estornudos, lagrimeo, picor en la garganta, eczema y urticaria.

Esta reacción del sistema inmune es debida a que el organismo confunde una sustancia determinada del ambiente o de los alimentos, con un agente agresor (alergógeno) y se moviliza para combatirlo (como si fuera una bacteria o virus). Para luchar contra el alergógeno, las células del sistema inmune fabrican una gran cantidad de una sustancia llamada inmunoglobulina E, o IgE, que es específica de cada alergógeno.

Cuando el alergógeno encuentra su IgE específica, envía una señal a las células de nuestro organismo para que libere poderosas sustancias inflamatorias, como la histamina. Estas sustancias actúan en diferentes partes del cuerpo, como el sistema respiratorio o circulatorio, y causan los síntomas antes descritos.

Según la SEAIC (Sociedad Española de alergología e Inmunidad Clínica), la rinitis alérgica es la enfermedad alérgica más frecuente. Afecta a entre el 10% y el 40% de la población mundial, especialmente a la población más joven, y su prevalencia está aumentando de manera notable. En España es la principal causa de consulta al médico especialista, el alergólogo, con el 21 % de la población general afectada.

 

Las rinitis alérgicas estacionales, son las que se producen en una determinada estación como ahora en primavera o a principios de otoño y se deben a la explosión del polen de plantas y flores y esporas de hongos y mohos. Para minimizar los síntomas y mejorar la calidad de vida en personas alérgicas al polen se recomienda:

– Evitar estar demasiado tiempo al aire libre o realizar deporte en parques y jardines, sobretodo en épocas de polinización y al atardecer, que es cuando hay más polen en suspensión.

– Evitar ventilar la casa en las horas centrales del día. Con 5 minutos al día es suficiente.

– Utilizar fundas impermeables para colchones, edredones y cojines.

– Pasar la aspiradora a menudo por las zonas susceptibles de acumular más polvo y polen.

– Evitar alfombras, cojines de plumas y mantas de lana.

– Los niños no deben dormir con muñecos de peluche.

– Si es necesario, utilizar máscaras faciales adecuadas que filtren el aire inhalado y gafas de sol para proteger los ojos del contacto con el polen.

 

Los pólenes alergógenos más frecuentes en el entorno mediterráneo son: parietaria, plataneros, gramíneas, cupresáceas y olivos. Hay diversas páginas web y aplicaciones de móvil y tablet, que nos informan de la concentración de polen en el aire según la comunidad autónoma. Una de ellas es la página web www.polenes.com de la SEIAC. Esta información es muy útil porque nos ayudará a manejar mejor la enfermedad y estar preparados ante un empeoramiento o mejora de nuestros síntomas.

Otro punto importante es que las alergias no tienen cura, pero se pueden controlar sus síntomas e intentar minimizar los factores causantes de ellas. En el manejo y tratamiento de la alergia será muy importante la alimentación, el uso de determinados nutrientes presentes en complementos y en alimentos que nos ayuden a modular la respuesta inflamatoria y la hiperreactividad del sistema inmune y la administración de determinados fármacos prescritos por el médico.

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