DEPORTE AL AIRE LIBRE

Publicado en: Deporte, Estilo de vida | 0

La actividad física es muy beneficiosa para la salud, tanto desde el punto de vista físico como psicológico, como bien demuestran muchos estudios.

Al realizar ejercicio, nuestro cuerpo se adapta a la nueva situación aumentando la ventilación pulmonar, la frecuencia cardiaca y flujo sanguíneo. De esta forma, el cuerpo responde a las necesidades incrementadas de más consumo de oxígeno en nuestros músculos.

Pero, ¿qué pasa si practicamos deporte en ambientes cargados de contaminación atmosférica como las zonas urbanas?

Si ponemos en la balanza practicar o no deporte al aire libre en zonas urbanas, siempre debería prevalecer el practicarlo, porque reporta más beneficios que no hacerlo, como por ejemplo sintetizar vitamina D a partir de los rayos del sol. No obstante, hay pequeñas cosas que podemos hacer para reducir la exposición a los contaminantes ambientales. Debemos evitar las zonas más congestionadas de la ciudad, como grandes avenidas o rondas con más densidad de tráfico y las horas punta de entrada/salida de vehículos. Siempre que sea posible, realizar la actividad en parques o áreas verdes alejadas del tráfico. Ser conscientes que el correcto proceso de respiración es cogiendo el aire por la nariz (que nos ayuda a filtrar partículas del aire) y eliminarlo por la boca. Intentar no coger aire por la boca porque facilita la entrada de partículas nocivas, sin ningún filtro previo, directamente a nuestros pulmones y de allí a todo nuestro organismo. En algunas ciudades como China, donde la polución ambiental puede ser elevada, las autoridades recomiendan llevar mascarillas para evitar problemas respiratorios cuando se realiza ejercicio o se circula en bicicleta en zonas de tráfico. También existen páginas web que nos pueden informar del pronóstico de calidad del aire (24h-48h) para Europa y España, e incluso se puede consultar sus datos a través de aplicaciones móvil muy sencillas.

Sin duda, la mejor opción es realizar la actividad en contacto con la naturaleza. Y no sólo por la calidad del aire, sino porque la visión de parajes naturales tiene un impacto positivo en nuestra salud. Relaja y reduce el estrés, mejora el funcionamiento psicológico, la capacidad de atención, incrementa la autoestima y mejora nuestro ánimo. En la naturaleza, el cerebro recupera la memoria filogenética y nos conecta con elementos que han sido clave en nuestra evolución como seres humanos. Podemos escoger entre actividades suaves, como un agradable paseo por el campo donde toda la familia puede disfrutar, o deportes de aventura con gran contenido adrenalínico.

Y sobre todo, ahora que llega el calor, evitar realizar ejercicio en las horas puntas de sol y calor, especialmente en niños y gente mayor, tanto por las elevadas temperaturas y radiación solar como por el riesgo de deshidratación.

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